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| Ilustración Juan Francisco Ibáñez |
El concepto de realidad
murió aquel día y mi humanidad con ella, hoy estas blancas paredes me hacen fantasear con lo que ocurrido, lo
que le sucedió a mi antiguo yo, no sé cuánto tiempo ha pasado desde aquello pero
ahora mi vida es una eterna condena, me siento como un juguete roto de alguna
criatura o ser que se cansó de mí de entre tantos otros, echándome así del tablero a la caja de los
viejos y dañados. Pero aun así siento su presencia bajo mis párpados y los veo
a todos ellos, en los rincones de esta fría habitación, en el corazón de todos
los seres que habitan este teatro de falsa realidad.
Todo pasó aquel día,
aquella tarde, en aquella montaña…
5 de Agosto de 2011 . Como
recuerdo esa fecha ; parece que fue ayer , cuando el mundo era como nos decían
; miro el reloj , las 21:14 , la última vez que lo observé y aún tengo grabado
a fuego en mi memoria los últimos minutos de humanidad , de cordura , en un
monte del norte de Montana , alejado este de autopistas y carreteras
principales , disfrutando del aroma del verano y de esa zona boscosa tan
frondosa y cubierta de un gran follaje verde , verde intenso , así como el
danzar de las ramas a la cálida brisa que allí azotaba , y me invadía esa
sensación de paz cuando el sol ya se dirigía hacia su ocaso.
Me dispuse a volver
sobre mis pasos en busca de mi coche para así poder proseguir mi viaje sin
rumbo alguno, y en mi ignorancia de saber que allí terminaría.
Había pasado ya la
parte más escarpada de la montaña , ahora los arboles ya cubrían el lejano
horizonte y la sensación del anochecer se hacía más intensa y palpable bajo el
cobijo de sus ramas , ya no estaba muy
lejos de mi coche , tan solo me faltarían unos dos kilómetros , cuando llegara
el sol estaría completamente oculto pero aún me quedaría algo de luz , y en ese
mismo instante la paz , la dulce soledad , se rompió en pedazos . Cuando miré
al fondo de donde me dirigía y entre todos los arboles distinguí algo que me
produjo un horror inmenso , casi irracional , parado , qué digo parado ,
paralizado mientras sentía cómo mi corazón golpeaba incesante y con fuerza como
si quisiera escapar de mi pecho , mis ojos fijos sobre eso , sin siquiera
parpadear ni un segundo , mi visión alterada no alcanzaba a ver nada más que a
esa cosa , cómo se asomaba por uno de los muchísimos árboles , una figura
esbelta , humanoide , con extremidades desproporcionadas de un blanco marfil
espectral , sus movimientos eran suaves , ninguna criatura que conozco se
podría mover así , era ilógico , era imposible , como si se deslizara entre los
árboles mientras que esas esqueléticas piernas no se desprendían del suelo , y
lo veía ahí mirándome , qué digo mirándome , su rostro era una masa uniforme ,
sin cara , esa cosa no tenía ninguna fracción humana ni animal, pero sentía cómo
me observaba , no sé cómo lo hacía , hasta que se dirigió hacia a mí , como si sus
pies fueran volando a pocos centímetros del suelo y su cuerpo deslizándose cual
serpiente entre los árboles y la maleza ; noté que el peligro era inminente ,
entonces mi cuerpo respondió y salí corriendo , corrí sin rumbo mientras sentía
que el bosque se hacía cada vez más espeso y las ramas parecían bajar para
golpearme , noté un calor en mi tobillo
derecho , el gotear de un líquido que enseguida supe que sería mi sangre , lo
que no me importaba mientras siguiera vivo ; mi corazón parecía resonar en mis
oídos mientras que el aire me hacía sentir que me ardían los pulmones , mis
ojos llorosos y sollozando mientras que mi boca entre bocanada y bocanada de
aire intentaba articular palabras . No dejé de correr durante unos minutos con
toda mi alma , pero no sé adónde me dirigía sin saber si quiera cuál sería mi
destino , empecé a vislumbrar frente a mí , a lo lejos , de nuevo mirándome
tras los árboles inmóvil , ese ser demoniaco ese color blanco que me helaba la
sangre , resbalé y giré a mi derecha.
-¡Mierda, mierda,
joder! , grite por la impotencia
Pero algo me hizo
esbozar una sonrisa hasta que esta se dibujo en mi rostro perfectamente marcada
; una luz al fondo , el final del bosque parecía mostrarse ante mí , corrí con
todas mis fuerzas y al atravesar el umbral vi donde terminaría mi viaje , mis
últimos minutos , caí de rodillas resignándome , ese descampado resultó ser el
saliente de un acantilado que partía la montaña en dos y muy al fondo se
escuchaba el caudal de un río , pero ya estaba todo perdido mientras seguía esforzándome
para alimentar mis pulmones de oxígeno y observaba un puente lejano que cruzaba
el acantilado ; pensé que esto sería lo último que vería.
Noté algo que
describiría como eléctrico , un sabor a metal en mi boca y un frío que me recorrió
toda la columna , que quedé petrificado , saqué fuerzas y giré mi cabeza
lentamente hacia mi derecha y vi esas piernas quietas a mi lado mirando también
al horizonte , agaché la cabeza , derramé unas cuantas lágrimas , lloré en
silencio un instante y eché valor de mirar a mi atacante aunque fuera la última
vez ; cuando alcé la cabeza lo vi de pie a mi lado pero no me miraba a mí ; tal
como pensé en un primer momento miraba el horizonte pero a una zona en concreto
, eso miraba al puente , cuando mire al puente sentí un mal presentimiento , no
puede ser , no puede ser …, me decía yo mentalmente , hasta que vi a lo lejos
una luz y comencé a escuchar el sonido que iba con ella .
-Dios mío, no, es un
jodido tren, no , por favor , no , decía sollozando
Cuando el tren estaba a
punto de cruzar por el puente empezó todo a vibrar y un sonido estridente
inundó mi cabeza , aun así no pude dejar de mirar , el puente cedió , pero no
escuché ningún crujido , no escuché nada , solo ese sonido ; en ese instante el
tren lleno de personas hacía su descenso al ya inevitable destino , y veía sus
caras , Dios mío , sus caras ; sentía sus gritos en mi cabeza , su dolor , esa
criatura era como si se alimentara de ellos , caían en cámara lenta hacia mí , a veces los veía con el rostro del ser y
cerraba un instante los párpados y volvía a ver a esa pobre gente , su temor
desde la distancia los sentía como míos , hasta ese sonido se amplificó haciendo
retorcerme boca arriba como con un dolor que pensé morir hasta que cesó , y
todo se volvió silencio , lo observé detenidamente y él creo que hizo lo mismo
conmigo , empecé a notar algo extraño como un aura a su alrededor que deformaba
el paisaje como en una atracción de espejos de feria , y lo que pensé que era
un aura lo fue engullendo hasta finalmente desaparecer . Era un portal , seguro
, ahora lo sé , él vino y se llevo lo que quería como si nada.
No recuerdo lo que
sucedió después, solo lagunas, bomberos, policías, recuerdo estar gritándole a
un agente, señalando a todas direcciones, y otro lapsus de tiempo y veo cómo me
meten en una ambulancia mientras me inyectan algo.
No sé cuánto tiempo
pasó desde aquello, hace apenas una semana o quizás día que soy consciente de
mi alrededor, supongo que no recuerdo nada con claridad por las cosas que empecé
a ver aquella tarde ; desde entonces veo portales abrirse sin cesar, a la vez, en
el mismo espacio cruzarse extrañas criaturas entre ellas sin percibirse, sin siquiera
sentir mi presencia, cada cual más extraña, incluso algunas que me provocan
tanto pavor que suelto un grito desgarrador al verlas.
Me quedo tendido en el
suelo con mis brazos cruzados por la camisa de fuerza , en posición fetal ,
mirando estas frías paredes de un blanco tan puro que me daña , y miro
fijamente las costuras del acolchado mientras veo desfilar los seres más
extraños y dispares al frente , y en un instante de silencio me invade una
vibración que se torna en oscuridad hasta
que desde lo alto diviso un frágil ser humano , lo distingo y aunque ahora me
parezca ajeno me reconozco , cada vez subo más arriba atravesando el techo
viendo así las habitaciones y los médicos tomando café mientras se ríen de
situaciones cotidianas , voy alcanzando velocidad hasta llegar a la azotea ,
allí una pista de aterrizaje y escrita
en ella leo Arkham , ya sé en qué ciudad estoy , observo la grandiosidad de
ésta , y aun así me acongojo al ver que esos portales , esas criaturas o seres
malditos alcanzan hasta donde llega la vista , todo esto no puede ser cierto ,
me lo cuestiono una y otra vez mientras veo empequeñecerse la ciudad hasta ser
apenas perceptible y va aumentando mi velocidad ; quizás me he vuelto loco ,
debo de haber perdido la poca cordura que me quedaba , mi cerebro se ha hecho
añicos … , me decía a mí mismo ; vi la
tierra , y ante tal espectáculo y maravillosa bola azul vi portales aún mayores
, y no solo seres sino también planetas que ocupaban el mismo espacio que
nuestra enana azul ; nada era consciente de los otros mundos ajenos , si ya en
la tierra las criaturas que vi me hacían sentir que el ser que me atormentó hasta
la locura aquella tarde de verano fuera solo un chiste a su lado , aquí en la
distancia que ya carecía de temor alguno , y aun así esa sensación no evitaba
el dejar de sentir repulsión por las criaturas tan grotescas que divisaba en el
espacio , como si de un mar se tratara nadaban en el vacío del cosmos , sin
lógica alguna , masas de carne de tamaños imposibles. Vi galaxias unidas y
cruzadas pero sin colisionar formando cruces y estrellas , cómo se
empequeñecían y el universo formaba fríos y raíces de luz , esa sensación me
daba hasta que distinguí una bola luminosa , brillante , que cada vez se hacía más
pequeña en la extensa e infinita oscuridad , la perdí de vista , me sumergí en
un manto de oscuridad absoluto , en un vacío total , y entonces me di cuenta de
ese silencio que me había acompañado durante todo el viaje , del que no me
había percatado por mis pensamientos y sentimientos.
Desde aquí veo a un hombre,
tumbado en el suelo de una habitación blanca con la mirada perdida, es un
simple hombre, y ese hombre, ese hombre… soy yo.